Sofá chaise longue

En mi lado del sofá

“Querido sofá chaise long, gracias por darnos cobijo a mi hermoso cuerpo, a mi perrito Félix, a mi pareja, a mi madre cuando viene y por supuesto a mi mejor amigo cuando también se nos une afirmando que es imposible salir de tus cojines”. ¿Empatizas con este testimonio? ¡Ah! ¿Que aún no tienes un sofá chaise long? Sigue leyendo, porque tú también mereces este gustazo.

¿Por qué es mejor un sofá chaise long?

Porque más que un mueble, es un fantástico objeto multiusos. Puedes tomarte un café con varias personas en absoluta comodidad, almacenar esas cosas que no tienes dónde guardar, trabajar con las piernas en alto, estirarte a placer para ver una película o directamente sobar toda la noche.

Así lo idearon en su tiempo cuando necesitaban un mueble que les permitiera descansar, comer, leer y escribir, o lo que viene siendo darse buena vida. 

Aunque el nombre haya pasado por diversas modificaciones, cheslong, chaise long o cualquier pronunciación que se te ocurra cuando piensas en ellos, en esta colección, te invitamos a tumbarte en 5 perfectos modelos.

¡Pero primero! Toma en cuenta algunas cosas importantes al elegir ese sofá que costará salir de él:

  • Que sus respaldos sean más blandos que los asientos, para asegurar la comodidad total. 
  • Que la estructura sea realmente resistente con materiales como el roble o el pino. 
  • Que sus fundas sean lavables para que permanezcan relucientes por muchos años. 
  • Que tenga el tamaño perfecto para ocupar su espacio en tu salón sin estorbar o dificultar el paso. 
  • Que sus telas sean de un color que te encante y que también sea funcional de acuerdo al uso que quieras darle.

Y ahora sí, siéntete como en casa y estírate en esta selección especial para ti: 

En una nube

¿Qué es lo primero que solemos comprobar al sentarnos en un sofá? ¡Que sea placentero! Y si ya nos hace sentir como que flotamos, pues mejor que mejor. Es el efecto que producen sofás chaise long como el Álamo, con una suavidad especial lograda gracias a una espumación de alta densidad en sus acolchados para dar sensación de ingravidez, o lo que es lo mismo, para sentir que te envuelven los ángeles. Grrrr. 

Eso sí, suave no significa perder fuerza. Su resistencia se debe a que cuenta con una estructura de maderas de pino, que permite que sea muy firme y flexible a la vez. Además, sus patas son de roble súper resistente y pueden desmontarse por si alguna vez quiere darle un toque diferente. ¿Se puede pedir más? 

En mi lado de la cama (o de mi sofá chaise long)

Chaise long viene derivado del francés “silla larga”, que fue como llamaron a este maravilloso artilugio en sus orígenes, pero como ya todos sabemos se redimensionó convenientemente y hoy es también una cama, cosa que por supuesto todos celebramos. 

Aunque en muchos casos hoy tener un sofá cama implica perder uno de los dos. Si está cerrado es un sofá, si está abierto es una cama. A menos que se trate de un chaise long. 

¿Un ejemplo que nos guste? El chaise long Caprice que permite tener esta doble función de sofá y cama al mismo tiempo, pues cuenta con una cama integrada que ocupa sólo una parte del espacio. Además Caprice es de ecopiel, es decir, que podemos presumir elegancia y reducir el impacto medioambiental al mismo tiempo. Un lujazo pues.

¡Uy! ¡Esto se mueve!

Da igual que lo hayamos probado mil veces. Que los asientos y respaldos de un sofá se muevan para darnos mayor confort, nos devuelve a la infancia al menos por milisegundos. Así lo hace el modelo Karma, que mientras descansamos en él nos hace pensar que nuestro buen karma existe. ¡Qué gustito!

La magia sucede por un lado gracias a un “sistema deslizante punto a punto”, o ruedas de goma que deslizan sus partes hasta donde tú desees estirarte, cuidando el suelo de tu salón. Y por otro lado, gracias a un “sistema de articulación personalizada”, o maravillosos cabezales reclinables que logran la ergonomía perfecta para tu cuerpo. Sí, el buen karma existe y está a tu disposición. 

Mi salón es un palacio 

Hay un truco que permite convertir un salón vacío de digamos 12 metros cuadrados, con paredes blancas y si acaso un ventanal, en un palacio con todas las comodidades. Consiste simplemente en poner un sofá chaise long rinconero como el modelo Moon, y ¡zas! el vacío se llena de majestuosidad. 

¡Y mira que las esquinas son espacios difíciles de solucionar! Por eso el rinconero es uno de los formatos de chaise long que más nos gustan, porque de nuevo ofrece varias soluciones en un solo mueble. 

Permite ocupar glamurosamente una esquina de la casa, descansar largos períodos de tiempo, hacerlo servir de guarda objetos y dar un toque de estabilidad y de hogar como ningún otro. ¿Alguna esquina en tu salón pide a gritos un mueble así?

Todos juntos en un sofá chaise long

4 personas disfrutan juntas en un sofá. Una pareja, la madre, el mejor amigo… ¡ah! y el perrito. Pero antes de que te lleves las manos a la cabeza, te aclaramos que no se trata de un sofá normal, es un chaise long de cuatro plazas creado especialmente para esta comodidad tribal. 

Seguimos con un sofá chaise long con nombre propio: Emilia, que permite sentar cómodamente e incluso acostar a 4 personas, ya que tiene un sistema antideslizante y de respaldos reclinables. Y no sólo eso, Emilia también cuenta con dos poufs que encajan en uno de sus brazos laterales, para sentar a 2 personas si fuera el caso. ¡Madre mía!

Normal que quien lo tenga en su salón lo agradezca cada día.

¿Y si lo tuvieras tú? :)